CAMBIO DE PARADIGMA.
Después de un repaso por lo que Robinson considera la educación, nos propone un cambio de paradigma.
Primero nos comenta su idea de que la educación pública se basa en dos razones: económica y cultural.
Critica que tratemos de llegar al futuro como se hizo en el pasado. Antes íbamos a la escuela a trabajar duro y conseguir un título para poder trabajar y tener una buena disposición económica. (hoy un título no es garantía y además se aparcan conocimientos importantes por conseguirlo).
Por otro lado pretendemos dar un sentido de identidad cultural, para que los genes culturales pasen a la comunidad.
“El sistema educativo está diseñado, concebido y estructurado para una época diferente a la actual. Está preparado en la cultura de la Ilustración y en la economía de la Revolución Industrial ”. “Antes de mediados del siglo XIX no había sistema educativo público. Si tenías dinero podías educarte con los jesuitas, pero la educación pública obligatoria para todos, pagada por los impuestos, era una idea revolucionaria”.
Estas ideas presentan un dilema.
La idea que se refiere a la aparición de una epidemia moderna: TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad), algo que Robinson considera un hecho, me parece muy interesante.
Hoy todos los niños están recibiendo estímulos intensísimos, están asediados por información, que llama su atención; los ordenadores, los iphones, la publicidad, los canales de televisión,… De alguna manera es lógico que se distraigan. En contraposición la escuela envía mensajes aburridos.
El aumento de alumnos con TDAH coincide con lo anterior.
Por otro lado, la solución para estos niños está basada en la medicación, se trata de calmarlos; en lugar de animarlos a saber estamos parándolos, no dejamos que estén vivos, los anestesiamos. Debemos hacer lo contrario: despertarlos a su interior.
También resulta curioso su planteamiento de la educación industrializada (planes de estudios estandarizados): timbre, instalaciones separadas, materias separadas, niños en grupos de edad, horas del día,… Robinson considera que esto falla y aquí basa su CAMBIO DE PARADIGMA.
Nos explica un estudio: Pensamiento Divergente.
Este pensamiento se basa en la capacidad esencial de la creatividad, en la habilidad de ver muchas posibles respuestas a una pregunta, en interpretar una pregunta de muchas formas.
Resulta muy curioso el ejemplo que pone sobre el estudio realizado con una simple pregunta: ¿qué es un clip? Dependiendo de la edad a la que se le presenta la pregunta los resultados varían, los más pequeños sacan muchísimas más respuestas que los mayores. Esto lo explica como una causa de la asistencia a la escuela que los convierte en “educados” y por esto siempre hay una respuesta y se consigue al final. Además se acostumbra a los niños a que no se fijen en otros, que no copien porque engañan. Como podemos observar esto va al contrario de la sociedad en la que lo que interesa es colaborar.
Esto anterior no es que los maestros lo quieran así, pasa así simplemente. Está en la reserva genética de la educación.
Por último Robinson nos propone dos ideas:
1.- Debemos pensar diferente sobre la capacidad humana, tenemos que superar la vieja concepción sobre académico, no académico, abstracto, teórico, vocacional. Todo esto es un mito.
2.- Tenemos que reconocer que la mayoría del gran aprendizaje sucede en grupos donde la colaboración es la fuente del crecimiento. Si separamos a la gente para que trabaje, separamos su ambiente natural de aprendizaje.
El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.
Horace Mann (1796-1859) Educador estadounidense.


